viernes, 7 de junio de 2013

VISITANDO AMPATO



El Perú cuenta con muchos lugares a los que se puede ir y disfrutar de paisajes increíbles. 

Caylloma es una provincia arequipeña ubicada a 80 km al noroeste de la ciudad de Arequipa, en la cordillera montañosa Cordillera Volcánica o llamada también como Cordillera Ampato.
Esta zona es reconocida por que en ella se encontra el santuario de Juanita o la Dama de Ampato, una niña inca que fue usada como ofrenda al volcán para que se terminen sus erupciones que afectaban los cultivos.
En esta cadena motañosa encontramos el Volcán Ampato, el cual tiene una altotud de 6288 msnm y es ideal para aquellos que buscan vivir una experiencia inolvidable con full adrenalina.
Según cuenta la historia, la primera posible visita a este volcán fue en 1466, sin embargo la primera registrada se realizó en 1966 por R. Culbert, el primero que llego a la cima de este lugar.



Para llegar a nuestro destino, es necesario que desde Arequipa se contrate un servicio que llegue hasta las faldas del Ampato a Sallalli, lugar en donde se puede colocar el Campo base. Desde este punto, se inica una camita de 5 horas hasta los 5700 msnm, desde donde se inicia el segundo pico mas alto de Arequipa. Desde allí, solo queda seguir con el camino para que llegues a los esperados 6000 msnm.
Es recomendable para este recorrido se cuente con la ayuda de un profesional que conozca la zona a la perfección, de manera que tengas la seguridad necesaria para hacer el recorrido y no tener ningún problema. Además se recomienda llevar ropa de abrigo, buenas zapatillas para hacer trekking en la nieve, todos tus implementos para hacer campamento, linternas, proviciones de agua y comida.

HOMENAJE AL QUEÑUAL

A casi 5.000 m de altura sobre el nivel del mar, densos bosques parecen desafiar las inclemencias del clima. En medio del terrible frío del ande, sus troncos retorcidos se yerguen exuberantes desconcertando a los viajeros.


Son los bosques de queñua, una de las especies vegetales más singulares del mundo, enclavados en las alturas del Perú. Los queñuales (polylepis incana) son verdaderos portentos del reino vegetal. Desarrollarse en medio de condiciones hostiles para la vida, les ha permitido –con el paso de la evolución– convertirse en árboles fuertes y resistentes, casi ajenos al paso del tiempo y los fenómenos climáticos pero, sobre todo, libres de competencia para desarrollarse a plenitud allá donde todas las demás plantas mueren.
Quizás lo primero que llama la atención al observar un queñual es su forma achaparrada y retorcida. El objeto de tal estructura es soportar los constantes vientos andinos, resistiendo a las heladas y ocupando la mayor área posible con sus ramas y hojas, y convirtiéndose en una barrera inexpugnable que protege al tronco de las inclemencias del entorno. Sus hojas, diminutas y redondeadas, tienen la importante función de captar la luz solar para transformarla en alimento, pero además se encuentran cubiertas de una delgada capa de cera, lo que evita la pérdida de agua por evaporación como consecuencia del intenso sol de las alturas. Las hojas están, además, protegidas por una fina capa de bellos blanquecinos, los que actúan a manera de capa aislante  contra el frío.
Pero es sin duda el tronco el que caracteriza a los queñuales y los diferencia de cualquier otra planta. Su corteza, de color anaranjado intenso, está formada por la superposición de numerosas y delgadísimas capas, similares a trozos de papel arrugado, que se desprenden de manera continua y caen al pie del árbol. Esto cumple una doble función: las láminas, al superponerse unas a otras, actúan como un eficaz cortavientos, aislando al tronco de las bajas temperaturas. De otro lado, al caer continuamente y descomponerse por acción de los microorganismos del suelo, los queñuales van “fabricando” su propia tierra vegetal, alimentándose –literalmente– de sus desechos. Esto permite que los queñuales sobrevivan en zonas con escasa tierra disponible  o de baja fertilidad.
Los campesinos han extraído desde siempre la madera de los árboles secos y las ramas bajas para calentar sus hogares, llevando a cabo una suerte de raleoque no atenta contra la supervivencia de los bosques. Sin embargo, con la llegada de los españoles al Ande, el sometimiento de los pueblos indígenas y la creación de las grandes minas, la atención se volcó hacia el queñual: una fuente abundante y barata de energía. Así que se empezó a talar. Su explotación pasó de niveles de subsistencia a una saca intensiva y descontrolada… que continua hasta el día de hoy. Luego de casi cinco siglos ininterrumpidos de extracción, los bosques de queñual son tan escasos como las zonas vírgenes en los Andes.

VISITANDO EL VALLE DE COTAHUASI EN TREKKIN

El Cañón Cotahuasi es una de las bellezas de Arequipa, donde el paisaje natural y la historia se juntan haciendo de este Trek toda una verdadera aventura. Cotahuasi es más profundo que el cañón del Colca, tiene 3535 m de profundidad, tiene una extensión de unos 100 km. El Trek tiene una duración de 5 a 8 días depende del viajero. Esta ruta incluye todo el valle y también la costa. Una verdadera aventura entre piedras y arena.




Luego de arribar en la ciudad de Arequipa, te diriges hacia el valle de Majes, en el camino puedes detenerte para conocer los petroglifos de Toro Muerto, donde se encuentran 5000 bloques de rocas traquiticas (tufo volcánico producto de las erupciones Coropuna).
A lo largo del camino se va subiendo en altitud hasta llegar al pueblo de Chuquibamba, y podrás ver distintos puedes ver distintos pueblos del valle de Majes. Luego el viaje continúa por las laderas del impresionante volcán Coropuna, hasta llegar al pueblo de Cotahuasi.
Durante el trayecto atravesarás puentes colgantes, pasarás por caminos estrechos, por la rivera del río y visitarás las formaciones geológicas de Huito, las ruinas Wari y las cataratas de Uscuni, así como las cataratas de Sipia, que tiene una profundidad de aproximadamente 150 m.
Este trekking tiene descensos de 6 horas desde los 3100 hasta las 1070, para aproximarte a la parte más profunda del cañón. Tendrás el privilegio de caminar por las entrañas del cañón. Cruzarás hacia el otro lado del río con un sistema de cables para instalarte en el Valle de Marpa.



Pasarás por oasis de Yachau, donde puedes pescar truchas y camarones para un delicioso almuerzo. Y cuando sientas que las altas temperaturas te levantan temprano sabrás que estás cerca de la costa y que el trek está llegando a su fin con una caminata de casi 9 horas por el desierto.
No olvides preparar con el equipo apropiado: zapatillas Merrell para trekking, bolsa de dormir, abrigos, guantes, medias de lana, pastillas para la altura, protector solar, linterna, repelente de insectos, hidratación, etc.

lunes, 3 de junio de 2013

Arequipa, bella por siempre...




























DE ROCOTOS, SILLARES Y CAMPIÑAS



Poseedora de una notable arquitectura colonial y una gastronomía de polendas, la ciudad de Arequipa nos permite una dilatada estancia tras nuestra jornada transandina. 

Fue fundada a orillas del río Chili, en agosto de 1540, por don Garcí Manuel de Carbajal, bajo el nombre de Villa de la Asunción de Nuestra Señora del Valle Hermoso de Arequipa y desde entonces se convirtió en un importante polo de atracción para los recién llegados españoles, al punto que en poco tiempo la población ibérica superó a la nativa, razón por la cual fue llamada la ‘Ciudad Blanca’. Toda visita a esta ciudad, gobernada por sus tres volcanes: Misti, Chachani y Pichu Pichu, debe comenzar en su plaza mayor, levantada íntegramente con sillar y rodeada de sobrias arquerías de dos niveles. 
Allí se ubica la catedral, una imponente construcción neoclásica cuya construcción data de 1544. En su interior es posible admirar exquisitas piezas de orfebrería, custodias de oro y bellos lienzos coloniales. La iglesia de La Compañía, ubicada al lado de la plaza, es quizás la obra más importante del barroco mestizo peruano. 
En su interior destacan su pinacoteca con obras del manierista Bernardo Bitti (1550-1610) y la pintura mural de su sacristía, conocida como ‘la Sixtinita’. Otros templos que no deben dejarse de visitar son el de Santo Domingo, una importante muestra del barroco mestizo; San Agustín, San Francisco y La Merced, cada una con diferentes estilos que resumen, en conjunto, la rica historia arquitectónica de la ciudad. 

Otro imperdible en Arequipa es el convento de Santa Catalina. Fundado 1580, sus calles y plazas, nombradas como las principales ciudades de España, han preservado a través de los siglos la atmósfera colonial. Entre sus casonas, no deje de visitar la Casa del Moral y su espléndida fachada con un tímpano bellamente decorado; la Casa Goyeneche, de estilo neoclásico y poseedora de un bello zaguán con amplios ventanales; y la Casa Arróspide o ‘casa parlante’ debido a los numerosos mensajes que hay en su portada. 

Hoy, Arequipa es la segunda ciudad más grande del Perú. Ha sido declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad en respuesta de la constante labor de conservación de su herencia cultural, una preocupación que más allá de las autoridades parecen compartir todos los arequipeños, siempre esforzados por mostrar la belleza de su ciudad.

LA PLAZA DE ARMAS DE AREQUIPA: EVOLUCIÓN HISTORICA


Arequipa está ubicada en el valle del río Chili, al sur del Perú. Rodeada de volcanes por el norte y una costa desértica al sur, la campiña de Arequipa floreció como un oasis, forjado por centurias merced al esfuerzo de sus habitantes. Su paisaje se forjó entre el verdor multicolor de su campiña, el carácter tectónico de su arquitectura, las condiciones de su clima (seco, de temperatura benigna y alta radiación solar) y la fuerza destructiva de los terremotos que la forzaron a reconstruirse varias veces.

Valle del Chili, con el volcán Chachani al fondo
Volcán Misti, montaña emblemática de la ciudad

Originada como un asentamiento rural de los Collaguas, Arequipa adquirió importancia a partir de su fundación española en 1540, surgiendo como un centro geopolítico mayor en el sur del Perú y Bolivia.

Plaza de Armas de Arequipa. Imagen Google Earth

Dadas las cualidades de su arquitectura, construída en piedra blanca volcánica llamada sillar, el centro histórico de Arequipa fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ya que es una "notable ejemplo de asentamiento colonial, fomentado por las condiciones naturales, las influencias indígenas el proceso de conquista y evangelización y la espectacular naturaleza de su emplazamiento" y "representa una obra maestra de la integración creativa de las características nativas y europeas".



Detalle de la Iglesia de la Compañía

Foto cortesía Yoly-Yoly


En el corazón de la ciudad se halla la Plaza de Armas, cuya evolución arquitectónica y paisajista es, en general, poco conocida. Arequipa, como otras ciudades en la colonia española, fue fundada sobre una cuadrícula. Sin embargo, la plaza presenta características singulares en comparación con otras plazas de su época en Hispanoamérica: la regularidad geométrica de su traza urbana, su gran tamaño (110 x 110 m), la continuidad de su perfil circundante y la disposición de su iglesia mayor, cuyo eje mayor se encontraba paralelo a la plaza, y no perpendicular, como era la tradición.
Este espacio fue concebido, desde su fundación en 1540, como el ámbito donde se desarrollarían las principales actividades religiosas, sociales, cívicas y de entretenimiento (como corridas de toros) de la ciudad. Pero la principal función de la plaza hasta 1868 fue la actividad comercial, ya que funcionaba como un mercado abierto. Y es que el término plaza en español, a diferencia de su equivalente en inglés square, no sólo implica un espacio abierto en la ciudad, sino también "donde se venden los mantenimientos y se tiene el trato común de los vecinos, y donde se celebran las ferias, los mercados y fiestas públicas."



Plaza de Armas antes de 1868. El mercado abierto de la ciudad

Fuente: Texao

LA CATEDRAL

Al principio, era una modesta capilla, construida en 1544 por el albañil Pedro Godinez y adquirió el título de catedral al fundarse el Obispado de Arequipa en 1600. Las paredes eran de sillar y el techo de madera. Según la catedral evolucionó tras sufrir los efectos de los terremotos de 1606, 1666, 1668, 1687 y 1784 (Ver más detalles en AQPlink). En el siglo XVIII la catedral era una estructura de piedra y ladrillo de 60 m de largo por 28 de ancho. Junto a la catedral se ubicaba la capilla de San Juan, pero ambas iglesias fueron destruídas por un incendio en 1844 (
, 2004).


Evolución de la Catedral antes del incendio de 1844

Imágenes cortesía Arq. Alvaro Zúñiga

La nueva catedral de estilo neoclásico, ocuparía la extensión completa de la cuadra (107 m) fue obra del arquitecto arequipeño Lucas Poblete. A cada lado del atrio de la catedral se ubicaron dos grandes arcos, terminados en 1850 por Luis Gamo. De acuerdo a Grandidier (1861), la catedral de Arequipa fue en su tiempo "el más importante monumento construído en Hispanoamérica después de la independencia".


Catedral de Arequipa antes del terremoto de 1868.

Fuente Texao



Sin embargo, dado el carácter comercial de la plaza, los religiosos dominicos no dudaron en implementar una fila de kioskos en el atrio, en desmedro de la estética del monumento. Estos locales, denominados cajoncitos fueron demolidos en 1868 con el fin de iniciar una remodelación de la plaza (Carpio Muñoz, 1983), poco antes de que el terrible terremoto de agosto de 1868 (magnitud 9.0) hiciera colapsar las torres y techo de la catedral. Las nuevas torres se construyeron más esbeltas y el atrio, según diseño de López de Romaña, fue visualmente integrado a la plaza.



Catedral de Arequipa durante el centenario de la batalla de Ayacucho en 1924

Foto Hnos Vargas

ARQUERÍAS

Antes de 1868 los portales que circundan la plaza en sus costados este, sur y oeste eran heterogéneos en su número, tamaño y altura, ya que (los portales del sur, correspondientes a la municipalidad, eran de dos pisos mientras que el resto era sólo de uno). El terremoto de 1868 destruyó los portales, y durante la reconstrucción se decidió uniformizar tanto el número como en tamaño y estilo de las tres arquerías, recurriendo a formas neoclacisistas bajo un proyecto de Brugada y con modificaciones del ingeniero Augusto Tamayo. Usaron para ello roca volcánica, sienita, basanita del volcán Misti, sillar rosado y ladrillos de Cañahuas.



En 1915 la municipalidad decidió construir un segundo nivel sobre las arquerías. Este segundo nivel,diseñado por el arquitecto Guidi, tenía ventanas cerradas y decoraciones en un estilo veneciano, coronadas por una balaustrada y con un ornamento especial frente a la municipalidad. Este recurso incrementó la sensación de cerramiento de la plaza, ya que un solo nivel permitía que su espacio se fugue, incrementando el ángulo visual de elevación de 3 a 7 grados.


Antiguo Portal de la Municipalidad

Foto Hnos. Vargas

Sin embargo, los terremotos en 1958 y 1960 ocasionaron graves daños a estas arquerías, por lo que se decidió reconstruirlas dejando los arcos vacíos en ambos niveles, forma que conserva en la actualidad.


Portal de la Municipalidad en la actualidad

Foto Carlos Zeballos

DISEÑO PAISAJISTA DE LA PLAZA.
En 1540 la plaza era una inmensa explanada de tierra. En 1735 el obispo Cavero hizo colocar una fuente de 3 pisos y la imagen de un arcángel en la parte superior, a la que la población denominó Tuturutu. Antes de 1868 la plaza de Arequipa era un mercado abierto y los toldos dominaban su paisaje. Pero, como apunta Juan Guillermo Carpio Muñoz, ya en febrero de 1868 se había tomado la decisión de remodelarla como parque. A consecuencia del terremoto de agosto de ese año, los toldos de comercio fueron reemplazados por tiendas de campaña para acoger a los damnificados.


En 1875 el primer diseño de la plaza, ideado por López de Romaña y ejecutado por Francisco Pietrosanti, consistía en una gran jardinera central de forma octogonal rodeando la pileta. Las veredas seguían un diseño radial, uniendo las esquinas y puntos medios del perímetro con los puntos medios del octágono. Este diseño centralizado fue reforzado al incluir en 1890 un anillo de ficus al rededor de la pileta.


Plaza a finales del siglo XIX

Foto Hnos Vargas.

En 1908 el diseño de la plaza, considerado muy básico por el alcalde Eleodoro del Carpio, fue completamente remodelado por el jardinero Lucioni, quien utilizó un modelo europeo que facilitaba un recorrido más casual. En 1910 se incluyeron palmeras, a fin de incrementar la escala monumental de la plaza. La estatua del tuturutu fue removida por considerarse "no estética" y fue a dar a un depósito... ¡en la cárcel! Sería repuesta y restaurada unos años más tarde, en 1920. Con cambios menores, ese diseño ha perdurado hasta nuestros días.


Jardinería de la plaza a principios del siglo XX

Foto Max Vargas

La evolución de la Plaza de Armas de Arequipa de una plaza mercado a una plaza parque es una expresión de las ideas de la población a finales del siglo XIX y comienzos del XX. A pesar de que en esa época la ciudad vivió momentos muy difíciles (el terrible terremoto en 1868, la guerra del Pacífico entre Perú y Chile, la ocupación chilena a Arequipa en 1883 y la posterior depresión durante la post-guerra) el entusiasmo de sus gentes logró compatibilizar la idea de modernismo con un acercamiento al paisajismo.



La Plaza de Armas también fue el espacio de experimentación de estilos arquitectónicos, de la consolidación de su coherencia espacial, la exaltación de su monumentalidad y de la inclusión de actividades recreativas, conceptos que luego tendrían influencia en otros espacios y edificios en la ciudad.

FUENTES
  • AQPLINK. Impotancia de la Catedral de Arequipa. p4. http://www.aqplink.com/catedral/paginas/pontemarco04.html
  • Carpio Muñoz, J. G.: Texao, Arequipa y Mostajo. Vol. 1,2,3 y 4. Editorial Publi-Liber. Arequipa, 1983.
  • EGASA Empresa de Generación Eléctrica Arequipa S.A. EGASIN, May-Jun 2005. http://www.egasa.com.pe/egasinmayjun2005-04.php
  • Grandidier, Ernest. Voyage dans le Amerique del Sud. Perou ed Bolivie. Paris, 1861.
  • Gutiérrez, R.: Evolución Histórica de Arequipa. Epigrafe Editores, pp 80-225. Lima 1992.
  • Periódico La Bolsa, newspaper. Arequipa, Apr 8th 1868, p2
  • Zeballos, C. Arequipa en todo su valor. CONATUR SA, p. 27. Arequipa, 1980.
  • Zúñiga Alfaro, A. Proceso histórico,intervenciones y estilo de la Catedral in Info CAP, Marzo-Abril. 2004. p. 10-13 Colegio de Arquitectos del Perú JRA. Arequipa, 2004
  • Información gráfica obtenida gracias a la Oficina Técnica del Centro Histórico. OTCHA-MPA

Un niño y su padre alimentando las palomas en la plaza

Foto Carlos Zeballos